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COMUNICADO PÚBLICO

ABORDAJE DEL TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (TEPT) DESDE LA MEDICINA DE REGULACIÓN Y LA TERAPIA NEURAL

Ömer Soyak1,3, Ferda Firdin2,3, Hüseyin Nazlikul3,4,5

1 Médico independiente, Samsun, Turquía

2 Médico independiente, Bursa, Turquía

3 Bilimsel Nöralterapi ve Regülasyon Derneği (Asociación Científica de Terapia Neural y Regulación), Estambul, Turquía

4 Naturel Sağlık - Doğal Sağlık Merkezi (Centro de Salud Natural), Estambul, Turquía

5 Internatinal Federation Medical Associations of Neuraltherapy, Meiringen, Suiza

Este año, en el que nos disponíamos con entusiasmo a celebrar el centenario de nuestra República, fundada con enormes esfuerzos por Mustafa Kemal Atatürk y sus compañeros, y en un momento en el que nosotros, como terapeutas neurales, proseguíamos sin descanso los preparativos del 9.º Congreso Internacional de Terapia Neural que celebraremos en Estambul del 2 al 4 de junio de 2023 para sumarnos a esa celebración, hemos vivido y seguimos viviendo una gran catástrofe sísmica que ha arrasado una parte de nuestro país, que ha causado hasta la fecha la muerte de más de 50.000 de nuestros conciudadanos y en la que se afirma que el número de personas sepultadas bajo los escombros supera con creces las 200.000.

Incluso seguir a distancia lo ocurrido en nuestra geografía, convertida en ruinas por el terremoto, dificulta la respiración y estremece a cualquiera. 

La intensidad   de los terremotos  con epicentro en Pazarcık y Elbistan (7,7 y 7,6), la extensión de la zona afectada, la destrucción y las pérdidas causadas, las réplicas prolongadas durante mucho tiempo, el retraso de las labores de rescate y los problemas de alojamiento a los que se han enfrentado los damnificados han situado el impacto de esta catástrofe   muy por encima del de los desastres vividos anteriormente…

El trastorno de estrés postraumático consiste en que la persona experimenta, tras vivir un trauma, estrés, ansiedad, miedo, tristeza y otros síntomas de forma prolongada. El TEPT posterior a un terremoto es un cuadro que puede observarse en muchas de las personas que han quedado bajo el impacto del sismo.

Como seres humanos somos una especie sumamente resiliente. Desde que existimos hemos sido capaces de sobreponernos a guerras despiadadas, a innumerables catástrofes (naturales o provocadas por el ser humano) y a la violencia y las traiciones sufridas en nuestra propia vida. Sin embargo, estas experiencias traumáticas dejan en nuestra historia y en nuestra cultura huellas, mayores o menores, que se transmiten de generación en generación. Estas huellas provocan efectos profundos que no llegamos a percibir, tanto en nuestro cuerpo estructural (nuestra biología y nuestro sistema inmunitario) como en nuestro cuerpo energético (nuestra mente, nuestras emociones y nuestro sistema anímico). Estos traumas no afectan únicamente a quienes los viven, sino a todas las personas de su entorno social. 

La violencia física y psicológica, las catástrofes como los terremotos, las inundaciones o las guerras, la pérdida de un ser querido y otros acontecimientos similares pueden provocar en el individuo determinados problemas psíquicos relacionados con el trauma. Se denomina Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) al problema que así aparece. Poder determinar de antemano qué reacciones psicológicas y fisiológicas son normales tras un trauma y cuáles constituyen enfermedad, quiénes sanarán espontáneamente o quiénes permanecerán enfermos durante mucho tiempo es tan importante para la persona y su familia como para la sociedad. En particular, el hecho de que el número de personas afectadas por desastres naturales como los terremotos y por vivencias traumáticas provocadas por el ser humano, como las guerras, se cifre en millones demuestra que se trata de un grave problema de salud pública.  

¿Cuáles son los principales síntomas del TEPT? 

  • Entre los síntomas figura, en primer lugar, el recuerdo repetido del acontecimiento. 
  • Puede observarse un distanciamiento del entorno en el que se encuentra y un repliegue sobre sí mismo. 
  • La persona pierde el interés por el mundo exterior. 
  • El momento del trauma vivido puede sentirse como si estuviera ocurriendo en el presente. 
  • Evitar los lugares, las personas y las conversaciones que recuerdan el acontecimiento traumático figura también entre los síntomas más importantes. 
  • La persona puede vivir con una sensación de terror. 
  • La dificultad para dormir, el sobresalto ante los ruidos, la irritabilidad y el embotamiento afectivo se cuentan entre los síntomas observados. 

Tras una catástrofe, aproximadamente entre el 10 y el 15 % de las víctimas se recupera muy poco tiempo después del suceso. Alrededor de un 70 % se ve afectado por el acontecimiento y presenta “reacciones de estrés”. Todo tipo de apoyo dirigido a las personas de este grupo, y en especial las intervenciones de apoyo psicosocial, resulta muy importante. Que las “reacciones de estrés” que manifiestan sean de larga o de corta duración es directamente proporcional al apoyo que se les preste. El 10-15 % restante se ve afectado a largo plazo por los acontecimientos traumáticos. 

Las consecuencias de este terremoto solo podrán atenuarse mediante una rehabilitación planificada a lo largo de los próximos 10 años. Para ello es necesario avanzar conforme a un plan de calidad adecuada. La solución muestra que, antes de apresurarse a construir edificios, es preciso contar con una preparación planificada. Cómo lograrán los niños superar este trauma y cómo debe configurarse su educación no puede limitarse a llenarles el estómago. 

El miedo y la angustia que se experimentan tras un terremoto resultan especialmente difíciles de sobrellevar para los niños. Algunos niños pueden regresar a conductas propias de edades más tempranas, como chuparse el dedo o mojar la cama. Pueden tener pesadillas y temer dormir solos. Su rendimiento escolar puede verse afectado. Además, pueden presentar rabietas con más frecuencia o replegarse sobre sí mismos y querer estar solos.

El terremoto tiene, y seguirá teniendo, efectos muy importantes y a largo plazo sobre las personas que lo han vivido. Es fundamental que las distintas especialidades actúen de forma conjunta y presten un servicio de rehabilitación centrado en el paciente para resolver, ante todo, los problemas médicos y psicológicos, empezando por los de las personas que han sufrido estos traumas en la zona del terremoto. Es imprescindible que ello se planifique correctamente y se coordine bajo la dirección de personas competentes… 

Esta situación que vivimos como sociedad en su conjunto, y muy especialmente en la geografía del terremoto, es el trastorno de estrés postraumático. En personas de cualquier edad puede aparecer el trastorno de estrés postraumático.  Este trastorno puede desarrollarse especialmente en todas aquellas personas que han sufrido grandes pérdidas familiares, que han permanecido largo tiempo bajo los escombros, que se han esforzado por rescatarlas y aquellas que no pudieron ser rescatadas. 

Las reacciones que se producen tras un trauma pueden agruparse en cuatro apartados principales; 

1. Reacciones físicas: 

Las reacciones normales de estrés mencionadas se producen en nuestro organismo a partir del sistema nervioso simpático y parasimpático. El sistema nervioso simpático se activa en el momento en que se percibe el peligro. Posibilita que tengan lugar los cambios necesarios para preparar al cuerpo con el fin de huir de la situación peligrosa o de luchar contra el peligro. Su actividad puede enumerarse como aceleración de los latidos cardíacos y de la respiración, sudoración, aumento de la motilidad del aparato digestivo, tensión muscular, fatiga y dificultades para conciliar el sueño. Además, aparecen dolores y molestias en distintas zonas del cuerpo, cambios en el apetito, náuseas y alteraciones de los impulsos sexuales. Una vez que desaparece el peligro, entra en juego el sistema nervioso parasimpático, que permite revertir los cambios producidos por el sistema simpático en el organismo y que las actividades corporales vuelvan a la normalidad. 

Todos estos cambios están programados de forma natural y esta situación es normal. Es más, resulta necesaria para sobrevivir. Sin embargo, en algunas situaciones el sistema nervioso simpático se ve obligado a trabajar de forma tan intensa y durante tanto tiempo que la entrada en acción del sistema nervioso parasimpático y la reversión del proceso se dificultan. En este punto aparecen una serie de problemas derivados del trauma psicológico. Según el enfoque del Síndrome General de Adaptación, cuando se afronta un acontecimiento generador de estrés el cuerpo pasa primero a un estado de alarma en el que se agudizan la atención y todos los sentidos. Después, con la fase de resistencia orientada a reducir los efectos del acontecimiento, el cuerpo comienza a luchar contra la situación estresante. Si lo que se hace en esta fase no resulta eficaz, se produce un estado de agotamiento en el organismo y tienen lugar la destrucción tisular e incluso la muerte. Dicho de otro modo, frente a un estrés intenso y mantenido, además de las reacciones psicológicas que se observan con frecuencia, también el cuerpo resulta dañado. 

2. Reacciones emocionales: 

Las reacciones emocionales que aparecen como consecuencia del estrés ante un acontecimiento traumático son normales si se observan durante las dos primeras semanas. Las personas traumatizadas pueden experimentar de forma intensa emociones como shock, miedo, duelo, ira, culpa, vergüenza, desamparo, desesperanza o embotamiento afectivo. Si después de las primeras 1-2 semanas estas emociones mantienen su presencia y su intensidad, ello indica un probable problema psicológico. 

3. Reacciones cognitivas: 

Las reacciones cognitivas al estrés están relacionadas con las reacciones emocionales. Las reacciones cognitivas pueden aparecer tanto por el propio acontecimiento como por las reacciones físicas y emocionales que se producen. Dichas reacciones se resumen en desconcierto, distracción, dificultad en la orientación espacial o temporal, problemas de memoria y confusión mental. 

4. Reacciones interpersonales: 

En situaciones de estrés extremo es posible hablar también de determinados síntomas que aparecen en las relaciones de amistad, de pareja y parentofiliales en el hogar, en la escuela o en el trabajo. Estos cambios observables en las relaciones van acompañados de desconfianza, inquietud, mayor tendencia al conflicto, repliegue sobre sí mismo, aislamiento y sensación de rechazo. Además, pueden citarse como ejemplo el distanciamiento, el aumento de la tendencia a los prejuicios y el incremento de la necesidad de control. 

Como sucede en la reciente catástrofe sísmica que hemos sufrido, lo vivido resulta insoportable e inaguantable. Todos lo hemos vivido, y seguimos viviendo, en distinta medida según nuestras experiencias previas, el entorno en el que nos encontramos y el nivel de apoyo recibido. Sin embargo, los pacientes con TEPT, mientras intentan apartar de su mente el trauma vivido, se esfuerzan al mismo tiempo desesperadamente por volver a la normalidad.  

Los pacientes con TEPT quieren olvidarlo todo. Sin embargo, nuestro sistema límbico, encargado del modo de supervivencia, no resulta suficiente en este sentido y ante el mínimo estrés aparece una actividad simpática inadecuada (lucha/huida/congelación). Como consecuencia, debido a las hormonas del estrés secretadas de forma intensa, surgen  emociones y sensaciones físicas desmedidas e inapropiadas, así como conductas impulsivas y agresivas. Las personas piensan que han perdido el control y que han sufrido un daño irreparable.  

El cambio bioquímico más importante en los pacientes con TEPT son los niveles elevados de cortisol. En el momento del trauma se produce una descarga intensa a través del modo de supervivencia, pero, en lugar de volver rápidamente a la normalidad, el cortisol continúa siempre elevado. Esto mantiene al paciente de forma permanente en modo de supervivencia. Esta situación desemboca en una alteración de las conexiones nerviosas entre la corteza frontal (cerebro anterior) - Amígdala - Hipotálamo - Sistema Límbico. Así, el control pasa del cerebro consciente (corteza prefrontal) al cerebro inconsciente (subcortical) y, aunque haya transcurrido mucho tiempo desde el trauma, el cerebro permanece siempre en estado de alarma. En consecuencia, a diferencia del cerebro consciente, capaz de elegir entre opciones complejas, se pasa al modo inconsciente, que da respuestas basadas de forma burda en semejanzas. Entre estos dos cerebros existe un conflicto permanente. 

Uno de los hallazgos más importantes de los estudios de neuroimagen del sistema nervioso en pacientes con TEPT es que, en el momento del trauma, el hemisferio cerebral izquierdo está inactivo. Este hallazgo explica muchos trastornos afectivos y conductuales inadecuados, como el hecho de que permanezcamos callados e inmóviles ante un estímulo que recuerda el trauma. 

Tras el trauma, el mundo se percibe con un sistema nervioso diferente. La energía del superviviente se centra ahora en reprimir ese caos a costa de participar en el fluir de la vida. El esfuerzo por volver a la normalidad frente a reacciones psíquicas y corporales insoportables puede desembocar en una amplia serie de enfermedades que incluye la fibromialgia, la fatiga crónica, los trastornos de atención y concentración y las enfermedades autoinmunes. Esta situación muestra la importancia de los tratamientos integrales en el tratamiento de las enfermedades. 

Aunque el TEPT corresponde al ámbito de especialidad de la Psiquiatría, dado que el cuadro resultante provoca al mismo tiempo un desequilibrio entre el sistema nervioso simpático y el parasimpático y que muchos síntomas se originan en ese desequilibrio, a los terapeutas neurales nos corresponde una gran tarea. La terapia neural (neuralterapia), mediante el uso de anestésicos locales, es un método de tratamiento universalmente aceptado, muy importante, con efectos secundarios bastante bajos y eficaz para restablecer el equilibrio mencionado entre el sistema nervioso simpático y el parasimpático. Que un médico especialista en el campo de la terapia neural establezca un diagnóstico correcto y elija después el tratamiento adecuado es sumamente importante para la curación del TEPT y para que no deje secuelas.

Acudir a médicos que hayan recibido en esta materia formaciones con validez internacional y aceptadas por IFMANT proporcionará un beneficio óptimo.

https://www.noralterapi.com/207/egitmen-kadromuz

 

 

                                          

ENFOQUE DE LA MEDICINA DE REGULACIÓN Y DE LA TERAPIA NEURAL ANTE EL TERREMOTO Y EL TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (TEPT) ASOCIADO A ÉL

Enfoque de la Medicina de Regulación y de la Terapia Neural ante el Terremoto Ocurrido en Turquía el 06 de Febrero de 2023 y el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) Asociado a Él

Neslihan Özkan1,3, Demet Erdoğan2,3, Hüseyin Nazlikul3,4,5

1 Médico independiente, Bursa, Turquía

2 Médico independiente, Estambul, Turquía

3 Bilimsel Nöralterapi ve Regülasyon Derneği (Asociación Científica de Terapia Neural y Regulación), Estambul, Turquía

4 Naturel Sağlık - Centro de Salud Natural, Estambul, Turquía

5 Internatinal Federation Medical Associations of Neuraltherapy, Meiringen, Suiza

Turquía se encuentra entre los países del mundo con un alto riesgo sísmico. Los terremotos ocurridos últimamente en nuestro país, en especial los grandes terremotos con epicentro en Kahramanmaraş Pazarcık Elbistan, han provocado que muchas personas perdieran la vida y que muchas otras sufrieran problemas psicológicos como el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

El trastorno de estrés postraumático consiste en que, tras un trauma vivido, la persona experimenta de forma prolongada estrés, ansiedad, miedo, tristeza y otros síntomas. El TEPT posterior a un terremoto es un cuadro que puede observarse en muchas de las personas que han quedado bajo el impacto del sismo.

Los síntomas del TEPT posterior a un terremoto pueden manifestarse de distintas formas en las personas que han vivido el sismo. Algunas personas pueden experimentar ansiedad, ira, tristeza y depresión en relación con las situaciones de emergencia. Otras viven el impacto del suceso y, mientras evitan recordar experiencias traumáticas como revivir el acontecimiento, pueden presentar ansiedad, trastornos de concentración y problemas de sueño.

Se denomina trauma a la situación en la que el individuo vive y/o presencia acontecimientos que amenazan su integridad física o la de otras personas, como la muerte, las lesiones graves o la agresión sexual. Las situaciones vividas con una violencia y una intensidad muy superiores a lo que la persona puede afrontar, que fuerzan sus límites y le hacen sentir miedo e indefensión, se consideran trauma psicológico. Muchas personas pueden enfrentarse repetidas veces, en distintos periodos de su vida, a numerosos acontecimientos que les hacen sentir emociones como miedo, tristeza, tensión, ansiedad, indefensión o ira. Sin embargo, solo una pequeña parte de ellos tiene realmente carácter de trauma.

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) es un trastorno que aparece tras un trauma psicológico grave y que se manifiesta con síntomas característicos como revivir una y otra vez el acontecimiento traumático, la evitación de los estímulos que recuerdan el suceso y el aumento de la activación, la incapacidad de hacer planes de futuro, el insomnio, las pesadillas y el extrañamiento. Cuando estos síntomas duran menos de tres meses se habla de TEPT agudo y, cuando duran más tiempo, de TEPT crónico. A veces los síntomas pueden aparecer también después de que haya transcurrido un periodo largo, de unos 6 meses, desde el acontecimiento traumático. A esta situación se le denomina “TEPT de inicio demorado”.

La naturaleza del trauma, su gravedad, los acontecimientos traumáticos vividos con anterioridad, el significado que la persona atribuye al trauma y las condiciones en las que vive después del trauma se consideran factores determinantes para la aparición del TEPT. Por ejemplo, pueden causar TEPT numerosos acontecimientos traumáticos que amenazan la vida, como vivir una situación de guerra, los malos tratos físicos en la infancia, diversos episodios de violencia física y sexual incluida la tortura, los accidentes de automóvil, tren o avión, las catástrofes naturales como los terremotos y las inundaciones, los incendios, los robos, los secuestros, los diagnósticos médicos que amenazan la vida de la persona o los atentados terroristas.

Las personas que desarrollan TEPT suelen encontrarse en un estado de miedo y de agitación. Son extremadamente sensibles a los estímulos y, por ello, reaccionan incluso ante el más mínimo estímulo. No obstante, también pueden observarse situaciones como la indiferencia hacia el entorno, la falta de reacción, la incapacidad de sentir placer, el embotamiento afectivo, la indefensión, la irritabilidad y los estallidos de ira. Con el fin de establecer el diagnóstico, evaluar los síntomas y seguir la eficacia del tratamiento puede utilizarse la Escala para el Trastorno de Estrés Postraumático (CAPS).

El TEPT afecta negativamente a toda la vida de las personas, a su trabajo, a sus relaciones, a su salud y a sus actividades de la vida diaria. Se sabe que en estas personas aumentan también los riesgos relacionados con diversos problemas de salud, como la depresión, la ansiedad, los problemas de adicción, sobre todo a sustancias y alcohol, los trastornos alimentarios, los trastornos del sueño y la ideación suicida. Por este motivo, es sumamente importante que sean tratadas de forma precoz y eficaz.   

En el terremoto ocurrido el 12 de mayo de 2008 en la provincia de Sichuan, en China, de magnitud 8.0 en la escala de Richter y con una intensidad máxima de 11.0 en el epicentro, según los datos oficiales 69.227 personas perdieron la vida, 374.643 personas resultaron heridas, 17.923 personas fueron declaradas desaparecidas y alrededor de 4.8 millones de personas se quedaron sin hogar. Según una revisión sistemática de 10 años posterior al terremoto, un mes después del terremoto de Wenchuan se comunicó una tasa de prevalencia estimada del TEPT del % 62.8, entre el % 21.5 y el % 41.0 un año después y del % 11.8 ocho años después.

Otro metaanálisis que incluía a 76.101 damnificados por terremotos muestra que aproximadamente 1 de cada 4 de ellos recibió el diagnóstico de TEPT. Por lo tanto, se trata de una prueba notable de que las catástrofes naturales como los terremotos pueden tener un gran impacto sobre la salud mental de los supervivientes.

En las regiones afectadas, el hecho de que no se preste un apoyo psicológico suficiente aumenta de forma considerable el riesgo de TEPT entre los supervivientes. Los estudios muestran que los niños y los adolescentes, y en especial las niñas, son más vulnerables y que deben recibir ayuda de forma prioritaria. La prevalencia del TEPT varía entre las investigaciones según las características metodológicas de los estudios realizados y se estima que esta tasa se sitúa en torno al % 3.9 a escala mundial. En las mujeres es el doble que en los hombres (%10-12 frente a %5).

Tras los dos grandes terremotos destructivos y consecutivos de magnitud 7.7 y 7.6 en la escala de Richter, ocurridos el 6 de febrero de 2023 y que afectaron a 11 provincias de nuestro país, lamentablemente perdimos de forma trágica a muchos de nuestros conciudadanos. Otros tantos conciudadanos se enfrentaron a un trauma grave, tanto físico como psicológico, por haber permanecido ellos mismos o sus allegados durante mucho tiempo bajo los escombros. No solo quienes vivieron allí efectivamente este terremoto, sino también quienes fueron testigos de lo ocurrido siguiendo, tanto en la televisión como en las redes sociales, la destrucción causada por esta gran catástrofe y el sufrimiento que provocó, se vieron gravemente afectados, es decir, quedaron expuestos al trauma. Por lo tanto, todos hemos sentido en el más alto grado emociones como la indefensión, la tristeza, la ira, la ansiedad y el miedo, y seguimos sintiéndolas. Por este motivo, lamentablemente, muchas personas se han enfrentado a diversos trastornos, incluido el TEPT. Además, es un hecho que, como país, necesitamos un largo periodo de rehabilitación tanto en el plano económico como en el social y en el médico.   

Los tratamientos que se apliquen a los afectados por el terremoto deben ser realizados por especialistas profesionales en su campo. A las personas con TEPT es sumamente importante expresarles, en primer lugar, que las reacciones que presentan son normales, que el suceso vivido se desarrolló fuera del control de la persona, que cualquiera puede verse afectado por esta situación y que, por ello, no deben esforzarse por parecer fuertes. Además, es necesario que se permitan a sí mismas vivir su duelo. También será bueno apoyarlas para que no rompan el vínculo con las personas que las comprenden y las respaldan y para que compartan sus emociones. Por otra parte, preparar lo antes posible un empleo y una oportunidad de trabajo para quienes no tengan una discapacidad física grave debe figurar también entre los objetivos prioritarios.

El concepto que describe las capacidades o conductas protectoras de la persona frente a los trastornos psíquicos y los traumas recibe el nombre de resiliencia psicológica (RP). Este concepto se define en general también como “la capacidad de la persona para recuperarse”, “la capacidad de superar las catástrofes” o “la habilidad de lograr una adaptación positiva”. La resiliencia psicológica (RP) está presente en algunas personas de forma innata o adquirida. En otras personas, en cambio, esta aptitud permanece débil, pero los estudios demuestran que la RP puede aprenderse, adquirirse, desarrollarse e incluso tratarse.

El tratamiento del TEPT requiere un abordaje multidisciplinar. Abordado desde la perspectiva de la Medicina Occidental, en el tratamiento se emplean de forma intensiva diversos fármacos médicos, en primer lugar los antidepresivos, y tratamientos psicológicos. Por otra parte, con las aplicaciones de la Medicina de Regulación y la terapia neural es posible ofrecer a los pacientes soluciones más integrales, eficaces y duraderas. Especialmente con el fin de tratar los problemas de salud tanto corporales como psicológicos diversos que están padeciendo nuestros ciudadanos que sobrevivieron al terremoto, es sumamente importante y necesario el uso inmediato de métodos de tratamiento que han demostrado su eficacia y fiabilidad. Por esta razón, a nosotros, como médicos de terapia neural y de Medicina de Regulación, nos corresponden tareas muy importantes.   

Sabemos que el trauma vivido por los damnificados del terremoto tiene efectos negativos, ante todo en el marco del sistema básico de regulación, sobre el sistema nervioso vegetativo (SNV), el sistema hormonal y el sistema inmunitario. El sistema básico de regulación de nuestro cuerpo responde siempre a todos los estímulos, incluidas las cargas psicógenas, con cambios autonómicos, hormonales y celulares. Aunque varía de una persona a otra, el sistema puede compensar una determinada cantidad de estrés. Sin embargo, las intensas sobrecargas emocionales que han vivido y siguen viviendo los damnificados del terremoto pueden llevar el sistema básico de regulación a un estado de descompensación. Así, en el SNV y especialmente en el sistema simpático se hace evidente un aumento del tono. En esta situación, el organismo reaccionará de forma excesiva ante el más mínimo estímulo adicional al que se enfrente. El sistema básico de regulación está al mismo tiempo en comunicación con el sistema hormonal a través del SNV. Por ello, dado que en los pacientes la desregulación del eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal (HPA) se vuelve inevitable, es posible encontrar diversos signos de disfunción hormonal. La carga de estrés tiene además un efecto negativo directo sobre el sistema celular, es decir, inmunitario, y el cuerpo queda más indefenso frente a diversas enfermedades. Es decir, el sistema inmunitario también se relaciona con el SNV a través del sistema básico de regulación. Además, no hay que olvidar que los procesos relacionados con el trauma quedan registrados a través del sistema nervioso simpático y del sistema hormonal.        

Tras una catástrofe natural de tal magnitud como la que ha sufrido nuestro país, se espera el desarrollo de TEPT en los supervivientes e incluso en muchas personas que, estando lejos, siguen a diario las noticias en los medios. El eje HPA, que desempeña un papel importante en la respuesta al estrés, y el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal (HPG) están estrechamente relacionados entre sí. La supresión del estrógeno, una hormona del eje HPG, provoca irregularidades menstruales y numerosos trastornos asociados, y la supresión de la testosterona, que tiene un efecto ansiolítico, provoca un aumento de la ansiedad. Aunque numerosos estudios realizados hasta hoy muestran que las mujeres son más vulnerables al estrés, existen también nuevos hallazgos que sugieren justamente lo contrario, es decir, que las mujeres podrían ser más resistentes al estrés y que los hombres podrían estar más predispuestos a desarrollar una reacción de tipo ansioso.

En un estudio realizado se demostró que el valor total de la triyodotironina total (TT3) y de la T3 libre (sT3) era más elevado en los pacientes diagnosticados de TEPT en comparación con el grupo control sano.  Se indicó que los signos de hiperactivación en los pacientes con TEPT podrían estar relacionados con el aumento de los niveles de hormona tiroidea, junto con el incremento de la activación del sistema nervioso simpático.  

Vivir de forma intensa y prolongada las diversas emociones que conducen a las personas al TEPT puede provocar diversas disfunciones en algunos órganos internos. De entre ellas, no resultará en absoluto sorprendente que emociones como la impotencia, la desesperanza, la ira y el miedo se manifiesten ante todo en forma de diversos trastornos funcionales relacionados con la vesícula biliar, el hígado y el riñón. Además, no hay que ignorar el efecto de la exposición prolongada al hambre y la sed bajo los escombros. Por esta razón, la evaluación segmentaria del sistema hormonal y de todos los órganos internos resulta sumamente valiosa.

Además del TEPT, entre los problemas de salud importantes figuran también diversos trastornos del sistema locomotor, en primer lugar las amputaciones de extremidades debidas a causas como lesiones por aplastamiento, fracturas y exposición al frío, así como problemas relacionados con el sistema circulatorio, lesiones de nervios periféricos y los cuadros dolorosos y las pérdidas de función que estos provocan. No debe olvidarse que todas estas patologías prepararán el terreno para la formación de un campo interferente y/o de un foco.   

Las personas con TEPT tras el terremoto pueden superar esta situación recibiendo ayuda profesional, especialmente por parte de los terapeutas neurales. Esta ayuda puede incluir, ante todo la terapia neural, además de otras terapias, apoyo psicológico, fármacos u otros tratamientos. Asimismo, prepararse antes del terremoto también puede reducir el riesgo de TEPT. Estos preparativos pueden incluir medidas sencillas como preparar una mochila de emergencia, elaborar un plan y establecer planes de comunicación familiar.

En conclusión, los terremotos ocurridos en Turquía han provocado que muchas personas sufran problemas psicológicos como el TEPT. Sin embargo, es posible afrontar esta situación con personas competentes y, especialmente, asumiendo nosotros, los terapeutas neurales, la tarea y la responsabilidad, y adoptando medidas como la ayuda profesional y la preparación pueden reducirse los efectos del TEPT posterior al terremoto.

A la luz de esta información, existen aplicaciones protectoras y terapéuticas del cuerpo con el enfoque de la terapia neural dirigidas al TEPT y a otros problemas de salud. Para realizar un tratamiento eficaz, tras una anamnesis amplia y una exploración física deben buscarse respuestas a las siguientes preguntas:

a) ¿Presenta el paciente una disfunción vegetativa (disautonomía)?

b) ¿En qué niveles segmentarios está presente la disfunción?

c) ¿Existe una disfunción hormonal?

d) ¿Qué órganos internos pueden estar afectados, y cuál es su vínculo emocional y su significado?

e) ¿Existe un “campo interferente” que impida la respuesta al tratamiento o la curación?

Tras esta anamnesis-interrogatorio detallada y los hallazgos de la exploración, las líneas generales del tratamiento que se llevará a cabo son las siguientes:

1- Tratamiento local y segmentario

a) Localización de los segmentos afectados y su inclusión en el tratamiento (pápula/quaddel, infiltración facetaria, etc.)

b) Tratamiento de los puntos gatillo miofasciales (incluidos la región cervical, torácica, lumbosacra y los músculos del periné)

c) Infiltraciones del eje hormonal (tiroides, tonsilla pharyngea, plexus uterovaginalis/plexus vesicalis, series de pápulas en la región genital)

d) Protocolo circulatorio de las extremidades inferiores

2- Infiltraciones del segmento ampliado (ganglio) (especialmente supremum, stellatum, celíaco, canal sacro)

3- Tratamiento del foco y/o campo interferente

Bilimsel Nöralterapi ve Regülasyon Derneği (BNR)

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